domingo, 30 de agosto de 2009

viajar como descubrimiento de lo diferente

Sí ... definitavemente viajar ensancha el horizonte, abre mundos y amplía la comprensión de la realidad. Por eso amo viajar y conocer mundos, descubrir formas de relacionarme con lo real y los códigos que expresan esa relación, me fascina conocer gente de diversas culturas y lenguas, conocer lugares parecidos y distintos. Creo también que la rutina y el sedentarismo - el afincamiento en un sólo lugar - atrapa la mente, las personas que no salen de su círculo tienden a ser prejuiciosas, no todos pero es una tendencia. Conocer lo diferente es descubrir que lo propio no es la medida de lo demás. Los prejuicios y las sospechas mutuas que existen entre pueblos se descubren infundadas cuando se sale de la propia frontera y se adentra en ese mundo desconocido, pero prejuzgado. Basta viajar y ver que los mismos males y las mismas virtudes pertencen a todos los pueblos. Viajar es cultura porque rompe los muros de los prejuicios y ensancha el horizonte de la razón, además de relativizar el propio punto de vista (es uno más).
La apertura a lo otro y diferente (el ponerse en los zapatos del otro, en el contexto de lo diferente) sin contenidos previos, cargados y asumidos como instancias referenciales (medida-patrón que casi siempre es una percepción o sensación propia: "me parece", "yo creo", "me da la impresión" - los prejuicios -) constituye ciertamente el punto de partida para conocer y comprender aquello que se mira sin teñirle del color del propio prisma con el que se le ve.

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